¿Qué es Slow Life? Súmate a este estilo de vida

Mujer descansando en una hamaca en el bosque para explicación Que es Slow Life

Estamos seguros de que has visto en algún que otro libro o has escuchado en los medios hablar sobre el Slow Life. Y, aunque está en boca de todos, queremos que sepas que es algo más que una simple tendencia o moda; es una filosofía, un estilo de vida.

  • Entonces ¿qué es el Slow Life?Se trata de un planteamiento vital que nos permite ser más felices, disfrutar más de la vida, de cada momento, de cada cosa que hacemos de una forma consciente y pausada.

    ¿Hace cuanto no disfrutas de una bella conversación?, ¿de la comida de la que te alimentas?, ¿de un buen libro?, ¿de un ratito para ti?.

    Somos adictos a la rapidez, a la velocidad, al “lo quiero aquí y ahora” producido por las grandes cadenas de venta online. 

    Quizá es el momento de que tomes control de tu tiempo, que apartes la tecnología por un momento, socialices, disfrutes de un gran paseo al aire libre o de una tarde de compras. Buscar esa parte en ti que conecta contigo mismo, con la naturaleza y con los demás.

    A raíz de este término han surgido muchos otros como “slow tourism”‘, “slow food”, “slow sex”, “slow work” o “slow clothes” más conocido como Slow Fashion (seguro que lo has escuchado alguna vez), un término que nos apasiona, ya te contaremos por qué.

    Pero, ¿de dónde viene realmente el término “Slow”?

    Algunos dicen que surgió en Roma tras una protesta hacia una cadena de comida rápida, otros dicen que proviene de la costumbre de tomarse un día de descanso antiguamente en occidente, ¿recuerdas cuando estaban las tiendas cerradas los domingos en todas las ciudades de España?. 

    Trabajamos 24/7. Estamos permanentemente conectados, en alerta. 

    De aquí nace el término “Slow” (en cualquiera de sus ámbitos), de la necesidad de disfrutar y saborear la vida. 

    Vivir en un mundo como el nuestro tiene sus consecuencias. Ansiedad o estrés crónico, enfermedades… Vivimos en un modo “aceleración total” desde el principio hasta el final. 

    Contamos una y otra vez las horas que quedan del día, ya sea porque se nos hace corto o porque tenemos que realizar más tareas a continuación: ir al gimnasio, recoger a los niños, llevarlos a tareas extraescolares…

    ¡Ojalá días de 28 horas!, ¿te suena no?, pero… ¿28 horas para qué?, ¿en qué las inviertes?, o peor aún ¿en qué las gastas?.

    Nos acostumbramos tanto al estrés que llegamos a verlo como algo positivo, incluso cuando no lo tenemos, llegamos a decir que “nos aburrimos”. Sin embargo, esa “adicción al estrés” lo único que hace es debilitar nuestro sistema inmunitario, llegando a provocarnos variopintas enfermedades.

    La vida no es eso que transcurre entre “pomodoros”.

    Se nos va, sin darnos cuenta, y nos perdemos esos pequeños detalles que la hacen tan bella y especial.

    Significa que vienen a cumplir tus deseos y si uno de estos pajaritos vuela alrededor de tu cabeza, él recoge tu deseo y se lo lleva para hacerlo realidad.

¿Cómo puedes practicar el Slow Life?

No es tan complicado, te lo prometemos. 

Cualquiera podemos implementarlo en nuestra forma de vida. No es algo de yoguis, monjes tibetanos o de la gente que vive en los pueblos, no.

¿Y cómo puedes conseguirlo? 

Despacio, lento y prestando atención a cada cosa que haces. Disfruta.

Simplemente sé consciente de tu propio tiempo y prioriza aquellas actividades que fomentan el desarrollo personal y el autoconocimiento.

Aquí tienes algunas ideas para comenzar y encontrar el significado a tu nueva vida Slow Life:

  • Organízate, así conseguirás romper con el “no me da tiempo”. Si necesitas levantarte antes cada mañana, hazlo. Así podrás disfrutar de una buena ducha, un desayuno tranquilo o algo de ejercicio.
  • Enfócate únicamente en lo que estás haciendo en el momento presente.
  • Encuentra un hobby que te llene como tejer, la lectura o la jardinería. 
  • Escribe un diario de gratitud y anota todas aquellas cosas que te hayan sucedido durante el día y quieras agradecer.
  • Despiértate los fines de semana de forma natural, sin el despertador, con la luz del día, el sonido de los pájaros o cuando te lo pida el cuerpo. Las alarmas solo están permitidas entre semana. Y deja el reloj en casa. Disfruta de este tiempo de relax sin prisas.
  • Trabaja con música relajante, la música demasiado animada puede hacer que te actives demasiado y necesites “correr”.
  • Aléjate en la medida de lo posible de la tecnología, ¿no te sientes esclavizado?. Intenta que no sea el teléfono móvil lo primero que coges cada mañana.
  • Compra en los comercios locales y disfruta de los productos frescos.
  • No te olvides de que hacer una compra sostenible es una forma de compra consciente. ¿Recuerdas el término Slow Fashion?
  • Evita el consumismo y haz compras conscientes y responsables, los más sostenibles y solidarias posibles. 
  • Huye de las multitareas y los “To Do”. Realiza cada cosa en su momento. Una tarea va detrás de la otra.
  • Apaga la televisión mientras comes, así disfrutarás más de la comida y de una buena conversación. ¿Te has fijado a que velocidad comes mientras tienes la televisión puesta?
  • Mastica y saborea con calma todo lo que ingieres.
  • Encuentra momentos para mimarte, cuidarte, conocerte y escucharte.
  • Medita o practica el Mindfulness, esto te ayudará a situarte en el “aquí y ahora”.
  • Practica deporte, disfruta del aire libre.
  • Participa en algún retiro espiritual.
  • Elimina de tu vida todas aquellas cosas que ya no necesitas, aparte de ocupar espacio también producen ruido en tu vida.
  • Huye de las aglomeraciones, el ruido, las prisas, la contaminación y el bullicio. Reserva los fines de semana para hacer alguna actividad o escapada en el campo.

Y sobre todo, practica la gratitud, por todo lo que tienes y no tienes, por lo que ha llegado y por lo que aún está por llegar.

Comienza a valorar todos aquellos pequeños detalles que hacen nuestra vida tan especial. Introduce en tu vida esos pequeños cambios que te llevan a hacer cosas muy grandes, como el colibrí, ¿recuerdas?. 

Si no conoces la fábula del colibrí, te recomendamos que la leas, de ahí parte nuestra esencia y nuestra razón de ser.

¿Vives o corres paseas por la vida?

¿Te unes al cambio?